ORTIGA

La Ortiga Mayor, desde pequeño aquí en la Comunidad Valenciana la recuerdo con el nombre de “Pica patos”. Es una planta silvestre, crecía mucho debajo de los naranjos y hoy cuesta de encontrar en ellos por la cantidad de herbicidas que se usan en los huertos, es una planta que crece de forma espontánea, especialmente en zonas como la mediterránea por la humedad. Se puede cultivar tanto en huerto como en jardín. Desde que compré mi huerto que no he usado ni herbicidas, ni abonos químicos, ni fungicidas artificiales y la Ortiga ha vuelto a brotar. 

Es una planta rica en Vitaminas, donde destacan la A, C, E y muchas del grupo B. También contiene minerales como el calcio, magnesio o zinc y es una buena fuente de hierro, por lo que ayuda a combatir la anemia ferropénica.

Es cardiovascular, favoreciendo la buena circulación sanguínea, mejorando y aliviando las hemorroides

Favorecer el funcionamiento del sistema nervioso, por lo que nos ayuda a combatir el cansancio físico.

Es diurética, junto con los rabitos de las cerezas, es excelente para limpiar el sistema urinario, además nos ayuda a combatir las infecciones de riñones y del tracto urinario en general y facilita la eliminación de cálculos renales. Fortalece las uñas, la piel, los ojos y el cabello.

Tiene propiedades antihistamínicas con lo que sirve para reducir o eliminar los efectos de las alergias. Es mucolítica y antibacteriana, elimina la mucosidad de las vías respiratorias.

Se ha usado para aumentar la secreción de la leche materna.

Cuando andas a su lado sin proteger tu piel y la rozas, suele picar donde a tocado y te pasas un buen rato rascándote. Mi abuelo me enseñaba unas palabras mágicas para que no me picaran, tenías decir “Pica pato pica pato, si me picas te mato” y curiosamente ya no me picaban, cuentos de los abuelos pero que funcionaban.

Se pueden consumir en ensaladas.

Son apropiadas para preparar batidos y licuados, así como  sopas  o purés verdes.

Otra forma sencilla es la típica infusión, ya sabes, agua hirviendo en un recipiente y no las hervimos, sólo dejar reposar un buen rato tapado.

Francisco Pericás Álvarez

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