LIMPIEZA PULMONAR Y PATOLOGÍAS RESPIRATORIAS

Existen remedios naturales para toda patología relacionada con la respiración, pulmones, bronquios y demás; resfriados, bronquitis, neumonía, intoxicación pulmonar, etc. Las verduras  y condimentos alimenticios por excelencia son la cebolla, la col, el jenginbre, la cúrcuma y el ajo. Después comentaré también sobre algunos aceites esenciales y su uso.

La cebolla, con el simple hecho de olerla o estar presente en la mesita de noche cerca de nuestra cara, ya está haciendo su trabajo, no obstante, tomar nota de cómo usarla.

En jarabe: Para preparar un jarabe, troceamos una cebolla grande o dos medianas y añadimos cinco cucharadas soperas de miel y como no, el zumo de uno o dos limones, dependiendo del tamaño o del jugo que tengan.

Se trata de una maceración, es decir, lo dejamos tapado unas horas, mínimo seis y máximo doce y lo colamos para quedarnos con el líquido.

Beber cucharadas repartidas durante el día.

La Col: La col en licuadora añadiendo zanahorias y media manzana, la uso para gastritis, úlceras de estómago, ardores, etc. 

Pero para este caso, sólo col. Elegimos tres o cuatro hojas de col, as más verdes y oscuras y las licuamos. Añadimos dos o tres cucharadas de miel de romero o de azahar. Como se trata de jarabe, lo colocamos a fuego suave removiendo hasta que quede como tal. Una vez frío lo dejamos en el frigorífico y vamos tomando cucharadas antes de las comidas y cuando sea conveniente.

El Ajo: Es bien sabido que el ajo es uno de los mejores antibióticos del mundo y es muco lítico, desinfecta la sangre y las vías respiratorias entre otros. No hace falta decir que mejor crudo que de otras maneras. Existen perlas de ajo para los más remilgados y la forma normal que es cortar y sacar el brote del centro de un diente de ajo para que no repita y trocearlo un poco. Se traga como con una pastilla, con medio vaso de agua. En ayunas por las mañanas. Ideal para prevenir y combatir resfriados.

La cúrcuma: Contiene curcumina, polifenoles, corticoesteroides, zinc y cobre entre otros. Actúa en los pulmones, entre otros órganos, como antioxidante y antiinflamatorio.  Yo diría que es uno de los mejores remedios para limpiar los pulmones. Bronquitis, asma, candidiasis orofaríngea, enfermedad de la EPOC, etc. Es un buen sustitutivo del azafrán. No me extenderé mucho ya que estamos hablando del sistema respiratorio y la cúrcuma es una maravilla para muchas más patologías (cáncer, atidepresiva, problemas cardiovasculares, soriasis, lupus, sistema nervioso, artritis, dolor menstrual, problemas intestinales, digestivos, colitis, Crohn, etc.) sólo son unos cuantos que recuerdo en este momento.

El jengibre, uno de mis favoritos: Las propiedades del jengibre para el sistema respiratorio son excepcionales. Antibacteriano, antiinflamatorio, antiséptico entre otros, tiene un excelente efecto sobre la salud de nuestros bronquios y pulmones. Es ideal para eliminar flemas, mucosidades, tóxicos y demás tipos de alergenos, actúa como expectorante y al mismo tiempo calma la tos persistente.

Tomillo: Infusiones de tomillo durante el día. Ideal cuando hablamos limpiar los pulmones y los bronquios, eliminando bacterias de las vías respiratorias.

Olmo americano: Es muy curativa sobre todo para tratar problemas de los bronquios y pulmones. Tiene la facultad de  eliminar la mucosidad y bajar la inflamación.

Gordolobo: Con sus propiedades muy potentes para aliviar la tos. Nos ayuda a limpiar las vías respiratorias.

Anís: Dos infusiones al día, una por la mañana y otra por la noche. Cuando las mezclas con la raíz de regaliz consigue un tratamiento muy efectivo  para reducir las mucosidades y tratar la tos. Reduce la inflamación de los bronquios.

Receta para limpiar pulmones:

Ingredientes:

1 cebolla grande o dos pequeñas troceadas en tacos grandes.

Tres cuartos de litro de agua

2 cucharaditas de cúrcuma (pequeñas de las de café)

De 50 a 100 g. de jengibre fresco según te guste más o menos picante.

Una cucharada de raíz de malvavisco.

Una cucharada de semillas de lino.

Medio limón cortado en rebanadas

3 cucharadas soperas de miel de romero o de eucalipto o de azahar.

Preparación: Colocar el agua al fuego y cuando este hirviendo, añadir la cebollas, que le habrás quitado la capa exterior que esté dañada, la raíz de jengibre y la miel. A la media hora le añades la raíz de malvavisco, las semillas de lino y el limón.

Lo cocemos todo a fuego lento unos 50 minutos removiendo muchas veces hasta conseguir el jarabe, sobre la marcha verás si necesita más rato de fuego o no. Se apaga el fuego y se tapa, puedes dejar que repose otros cincuenta minutos y lo colamos.

Envasarlo en una botella oscura y guardarlo en un armario que no tenga luz y a temperatura fresca.

Tomarlo como cualquier jarabe, un par de cucharadas tres veces al día antes de las comidas, se supone que estarás en ayunas.

Los aceites esenciales también nos ayudan a mantener los pulmones sanos, muchos de ellos son antibacterianos y antivirales, que además nos pueden servir en casos de  dolor de garganta, en gripes y resfriados.

Eucalyptus: El aceite esencial de Eucalipto es un conocido descongestionante, que a parte de ayudar al sistema  inmunológico es un estimulante, por lo que resulta muy útil en aquellas personas con síntomas de debilidad con facilidad en resfriarse.

Palo Santo: Según algunas culturas antiguas, tiene un efecto purificador en la mente calmando los malos pensamientos, supongo que sería por su efecto sedante y acción sobre el sistema nervioso,  pero lo que realmente nos interesa en este caso, es su efecto descongestionante que reduce la producción de mucosidad.  

Limón: Es un purificador en todos los sentidos por sus cualidades,  antibacteriano y antiséptico, ideal para mantener fuerte al un sistema inmune.

Lavanda: Estamos ante un analgésico, relajante, sedante, antiespasmódico y antiséptico, que además tiene una cualidad cicatrizante, que son funciones ideales para combinarlas con otros aceites.

Árbol de Té: Estamos ante el antibacteriano por excelencia, puede con todo, hongos, bacterias, virus; puedes usarlo desde para el acné, muchos problemas de piel hasta el pie de atleta. Beber una o dos gotas en agua para resfriados (no beberlo puro, siempre diluido en poca dosis). Diluido en agua hasta para los piojos en niños. Cuando viajo siempre llevo en el botiquín.

Niaouli: Es un aceite refrescante muy prometedor en temas de alergias, es un estimulante del sistema inmunológico y un gran antiséptico y antibacteriano. Se dice que también ayuda a la concentración.

Ravensara: Es analgésico y como el ajo, un potente antiviral, por lo que conviene tenerlo cerca en invierno para prevenir la gripe.

Menta: La menta nos ofrece un efecto analgésico y refrescante, que en todos los procesos gripales y demás, ayuda a descongestionar.

Bergamota: Es otro refrescante y antiséptico.

Albahaca dulce: Nos sirve de expectorante y antiséptico. Nos aporta otras propiedades a tener en cuenta, revitalizante y energizante

Romero: Estimular la circulación de la sangre, por lo tanto también interviene en los pulmones, actúa en general como energizante.

Abeto: Es un restaurador, refrescante que limpia todo el sistema respiratorio, incluyendo las fosas nasales.

Pino: Ideal para desintoxicar, actúa como un descongestionante, muy útil para la tos, la bronquitis o el catarro y lo aconsejo para el asma.

Vaporizador

Los aceites esenciales se pueden usar con un vaporizador, que en los casos de niños enfermos resulta muy útil y adecuado, aprovechando para humidificar el ambiente.  Dependiendo de las cualidades del vaporizador, puedes colocar entre 5 y 10 gotas del total de mezcla de esencias.

Baños de vapor

Este es un método usado desde la antigüedad, muy fácil de realizar y uno de los más efectivos para limpiar los senos nasales, descongestionar en los resfriados y gripes.

Ahora, dependiendo de los aceites elegidos, hay algunos que si añades más de 3 gotas no podrás acercar la cara, será un afecto demasiado intenso. Lo aconsejable es comenzar con dos gotas y cuando pase el efecto ir añadiendo.

Colocamos en un recipiente (cacerola de la cocina, etc.) agua hirviendo, le añadimos dos o tres gotas de esencias, por ejemplo, una de menta, una de eucalipto y una de limón.

Puedes sentarte en una silla o sofá y colocar el recipiente entre los pies, sin quemarte. Colocas un trapo grande o toalla cubriendo completamente tu cabeza y agachas hasta acercarte al agua, con los ojos cerrados. Si es necesario lo colocas más alto encima de algo. Ni demasiado cerca ni demasiado lejos para que sientas que el vapor entra bien en tus fosas nasales, sin quemarte y que no se escape fuera de la toalla, que actúe como una sauna de vapor.

Inhala por unos minutos añadiendo alguna gota de esencia si se pierde el efecto. Francisco Pericás Álvarez

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