¿Dónde está el verdadero poder vital y dónde se pierde?

En estos días que nos toca vivir lleno de acontecimientos, creo de gran importancia hacer un inciso, respirar hondo y meditar sobre estos conceptos que voy a comentar.

El verdadero poder está contenido en la nobleza del hombre y su fuente emana del corazón, ya que es el único que reconoce la verdad de forma ilimitada y permanente. Todo lo que viene de la mente es transitorio, limitado y condicionado, por lo tanto manipulable, con lo que necesita justificarse constantemente.

“Divide y vencerás”

“La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad, es la ley suprema del universo”.

Isaac Newton.

Yo hago lo que usted no puede y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”.

Madre Teresa de Calcuta.

“Las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras similitudes”.

Stephen Covey

El poder se gana con todo lo que une en la vida y se pierde con todo lo que manipula y divide la vida con afán de ganancia individual o de un grupo determinado de individuos.

El poder atrae y unifica, no conoce enemigos porque sirve a los demás, lo contrario que los malos políticos, que usan el poder para conseguir sus propias ambiciones, sacrifican a los demás para lograr sus propósitos.

Por eso, el poder sólo puede existir desde nuestra visión más elevada, donde no necesita justificarse, es la unión entre los seres, es la humanidad en su conjunto, creando vínculos comunes que la ennoblecen y dignifican.

“Divide y vencerás”, usado por los manipuladores sociales, donde tienen que  suministrar energía de forma continua y constantemente, engañando, mintiendo, generando emociones negativas que la sustenten porque carece de energía, de hecho se consume constantemente, arrebatando la energía y la vida a los seguidores.

El universo no es algo incoherente o separado, el universo es organizado creando patrones unificadores.

Cuando escribí el manual para los profesores de Kung fu, en uno de los capítulos explicaba lo que genera la competición. Uno debe ganar por lo tanto el otro debe perder y eso implica, lo creamos o no, conflicto con un coste alto para el ser humano. El juego está entre ganar y perder donde hay alguien que pierde y se crean enemigos, de hecho, antes de competir y tener perdedor, ya son enemigos por los resultados que van a acontecer.

Mirar, en principio, estar en posición defensiva o a la defensiva requiere un gasto de energía vital impresionante, ya que requiere defensa constante, sólo hay que imaginar el tener que lidiar diariamente y enfrentarse constantemente con los que son o creemos enemigos para saber cuanta energía vital se ha desperdiciado y que órganos estamos dañando (hígado-rabia, etc.). Y eso siempre es fruto del enfrentamiento. Todo ello sólo por que crea separación, polaridad y división.

Un mundo sin competición es compartir, unir; donde se aporta, se otorga, se crea y se apoya; ahí esta el Poder de la vida, de la Salud, donde se engendra energía de vida

La competición y la separación siempre usan la fuerza y la fuerza siempre crea contra fuerzas, son los opuestos; nunca unifican, siempre dividen.

En el mundo de la separación y división siempre se crea un argumento concreto que requiere pruebas que lo sostengan, sean ciertas o no, el ser humano es experto en crearlas con tal de conseguir su propósito sin mirar consecuencias.

Hay una base que no es discutible, que no se posiciona en ningún extremo:

La salud es mejor que la enfermedad.

La vida es mejor que la muerte.

Lo constructivo es mejor que lo destructivo.

La unión es mejor que la separación.

Lo democrático es mejor que lo dictatorial.

En definitiva, es mejor ser unificante que divisor.

Visto esto ¿Cuál sería mi posición?

Hay dos posturas que engendran el máximo Poder, que son el perdón y la compasión, y hay enfoques que nos dan vida, como son amar y crear belleza en todos los sentidos, física, mental o espiritual.

Cuidarse de los fanáticos, los cuales necesitan vendernos su retórica manipuladora, llena de crítica, venganzas, ideología barata y todo aquello que mueve emociones, pensamientos y sentimientos que nos debilitan.

Amor y buenos pensamientos para todos.

Francisco Pericás Alvarez

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